Back to Top

Letanía:

distancia entre un recuerdo y su huella. El espacio que queda entre una decisión y su renuncia. La vibración de la luz cuando se extingue en el ocaso. El trazo con que la imaginación dibuja los lugares donde nunca hemos estado.

4.5.2013

Finalmente y es la misma pregunta, te define lo que embarga tu propio tiempo, la historia habla, la indecisión por bandera, la edad de qué porvenir. Hay demasiados calendarios y un exceso de cruces. Tantos papeles amarilleándose con el tiempo. La tragicomedia resumida en apenas dos fotos. Y el alma aún constelándose como horizonte de tus pasados paisajes.

29.4.2013

Escribir un inventario de luz, implorar a los ojos, cerrar el círculo: una fotografía. Un ahora que será siempre. No hay vida sin confrontación. Se trata de una cadencia sencilla: si el recorrido que hacen los ojos es hasta dentro del alma, el alma constela entonces la fotografía.

22.4.2013

Va a todo trapo y apenas lo termina por estar en lo siguiente, repite el disco y no encuentra más que niebla, fechas con cruces encima, listas de lo que antes no era. Cualquier duda es en sí un motor. Y acaba destrozándose.

19.4.2013

El fotógrafo y su cámara. Los ojos que le miran, lo que espía. Su cuerpo pequeño, el botón de disparo, las instrucciones de uso. Disimula el fotógrafo y persigue. Se va volviendo loco. El tiempo a su tiempo. Plata latente. Un peso. La cámara, sus ojos, lo salvado. Ha aprendido. Se mata de a poco. Una vida: una mirada.

14.4.2013

Días de ayer. Cargados de cuentas pendientes. No hay pedal donde debería estar el freno. Antes había un orden. No se fue así mientras lo era y ahora hay demasiadas partidas. Y el freno ha desaparecido. No hay tiempo para perderlo y no sabes cómo vas a salir de ésta. Nunca se sabe. Ahí reside el encanto. Y el peligro.

5.4.2013

Hay canciones que desenredan el tiempo, pero afuera revientan la noche con sus fuegos artificiales. Engancho los auriculares y subo y sostengo el ritmo. Los días han pasado. El norte, un hermano, la niebla y cuatro días de caballos salvajes. Sonaba Mark Hollis. Canciones que nos revuelven las dudas. Días que pasan y ni los ves. La mitad fue lluvia, el final fue viento. Y llegaste al sur. Girando alrededor de una luna nueva. Dispuesto a perder el tiempo para poder verlo. Reconociendo volver de los viajes como dejándote atrás. Diciendo que volvemos como nuevos, aunque ninguno sabe donde pertenecemos.

11.3.2013

Un resumen desordenado de días desordenados, por ejemplo, este principio sin punto y final y que te roben un domingo, que tanto cueste la libertad o no saber dormir de un lado, que todo termine apenas sucede y haya hormigas siempre pugnando por entrar, que ahora se lleve la cantidad y no la calidad, o que importe más el continente que el efímero contenido, son tiempos modernos, ya nos cambiaron, yo me bajé del carro, compré una batidora para mezclarlo todo y así me va

3.3.2013

Mañana estuvo aquí y aún da vueltas sobre el mismo sofá, la idea de escapar, las coordenadas que no apuntan donde el resto, otro día y un fin del mundo, puedes cogerlo y retorcerlo, puedes retorcerte de miedo y sin saberlo atraerlo, son los mismos puntos cardinales, la espera y la ensoñación, piedras, frenazos y sustos, partir o partirte, dejar correr el día, pasó, si querías un cambio mañana debiste cambiarlo.

18.2.2013

Pasa la vida que pasa. Pasa el momento. Pasa el recuerdo. Nos transforma. Pasan las fotografías. Se transforman. Y el tiempo en el que fueron hechas se estira en otro tiempo, enferma, se endurece, se impregna de otros pasados y así lo que se refleja ya no es tanto lo que se miró, sino el recuerdo de lo que se miró: un tiempo detenido, donde aún transcurre un sentimiento.